Enseñamos

El papel de las nuevas tecnologías en la realidad profesional presente y futuro

 

 

A nadie se le escapa el hecho de que las nuevas tecnologías introducen mejoras en los procesos y en la productividad en muchos ámbitos laborales. Este concepto está claro y muchos de nosotros nos beneficiamos cada día de estas mejoras. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que estas novedades y estos cambios tienen también un lado oscuro, que es el de la renovación para adaptarse a estos cambios estas mejoras.

 

En un momento dado, un sector profesional concreto, adquiere una serie de metodologías y una serie de herramientas para desarrollar su actividad profesional. Suelen haber ligeras variaciones entre las herramientas y dichos métodos, pero básicamente, en un mismo sector, se produce lo que podríamos llamar una cierta estandarización no escrita.

Las nuevas tecnologías, la renovación constante no sólo de las herramientas, sino incluso muchas veces de los flujos de trabajo, hacen que los profesionales modernos tengan que adaptarse a estas novedades, muchas veces de manera obligatoria, puesto que, en caso contrario, pueden quedarse obsoletos, y por tanto, fuera del mercado.

 

Estos cambios exigen esfuerzo por parte de los profesionales del sector concreto al que afectan, ya que tienen que realizar una adaptación, un cambio, Y aunque este cambio evidentemente se supone que siempre está mejor, muchas veces es percibido, y con razón, en el mejor de los casos, como un proceso de dar un paso atrás, para luego dar tres pasos hacia delante. A medio plazo, está claro que daremos tres pasos hacia delante, pero a corto plazo, no parece atractivo dar un paso hacia atrás.

Para hablar en términos más tangibles, dar un paso hacia atrás se traduce en tener que aplicar horas a renovarse, cuando esas horas podrían invertirse en producir, y por tanto, son horas que en lugar de generar beneficio, requieren inversión.

 

Por otra parte, hay que estudiar cada cuanto se producen estos grandes cambios en cuanto a herramientas y métodos. Si en un momento dado suponemos que estos grandes cambios se pueden dar una vez cada cinco o una vez cada 10 años, en este caso, podemos pensar que es aceptable realizar ese esfuerzo de adaptación a las nuevas tecnologías en esos plazos de Tiempo.

Sin embargo, como todos observamos en los últimos años, los plazos en los que se modifican estas herramientas y metodologías cada vez son más breves, ya no se producen ni cada 10 ni cada 8 ni cada cinco, sino que estamos empezando a observar cambios cada dos años o cada año. Es esta una tendencia, que no parece que vaya a tener fin, sino que va en aumento. Sin embargo, si seguimos esta tendencia hacia delante, y ya no realizamos cambios importantes en nuestra metodología ni cada 10, ni cada ocho, ni cada cinco, ni cada tres, ni cada dos, ni cada año, en ese caso, ¿Hacia qué realidad futura nos dirigimos?

 

La consecuencia lógica es que vamos hacia un mundo en el que el cambio será constante. Esto quiere decir, que, a diferencia de lo que ha ocurrido hasta el momento, y siempre en mi opinión, no debemos percibir el estado de unas metodologías o de unas herramientas concretas como una verdad absoluta y universalmente aceptable en un momento dado, hasta que esta verdad sea revisable, sino que debemos considerar que esa verdad está en constante revisión, cada mes, cada semana, o incluso cada día.

 

Una vez más, en un plano más tangible, esto quiere decir que debemos ser conscientes de que cada día surgen nuevas herramientas, cada día surgen nuevas metodologías, y el objetivo de estas novedades tecnológicas siempre es el de proporcionarnos más productividad con menos esfuerzo por nuestra parte, aunque evidentemente, abrazar estas nuevas tecnologías siempre va a suponer un esfuerzo por nuestra parte.

 

La consecuencia, por tanto, lógica, de todo esto, consiste en adoptar una actitud de constante cambio y aprendizaje, una actitud de aprendizaje continuo, en la que el profesional no debe concebir el aprendizaje como un evento que ocurre cada cierto tiempo, sino como una actitud proactiva por su parte de estar en constante cambio, evolución, y adaptación a la nueva realidad de un sector profesional concreto.

 

Consciente de que esto suena muy bien, también hay que tener en cuenta las consecuencias prácticas a corto plazo de esta nueva actitud. Tener una actitud prueba activa y abierta al cambio, evidentemente, siempre va a ser más costoso, no en cuanto a recursos o a dinero, si no en cuanto a esfuerzo humano, que dar por hecho una serie de metodologías hasta nueva orden. Lo que es lo mismo, cuando das por hecho una metodología, no tienes que repensar las cosas en cada uno de tus días en el plano profesional, simplemente, cada día, sigues el camino trazado. 

Adoptar una actitud de constante aprendizaje, requiere un esfuerzo diario, y, por qué no decirlo, a veces una merma a corto plazo en la productividad, ya que, por supuesto, es innegable, que el cambio continuo de herramientas y de metodologías, aunque a medio y largo plazo sea para mejor, a corto plazo produce errores y estos errores llevan a pérdidas de tiempo, y estas pérdidas de tiempo llevan a costes adicionales en el plano económico.

 

Sin embargo, hay que ser conscientes también de cuál es la realidad laboral en un sector concreto, y hay que ser conscientes de que, cuando una empresa no está en constante evolución, su competencia probablemente sí que lo está, y por tanto las empresas que más rápido implementan las mejoras, tienen más opciones de tomar la delantera en un sector concreto.

 

Por tanto, aunque adoptar una actitud de constante aprendizaje suponga, por supuesto, cierto sacrificio, la realidad laboral actual no nos da otra opción, ya que si negamos estos cambios, finalmente, un día, cuando nos queremos dar cuenta, resulta que nos hemos quedado fuera del mercado. Un buen día despertamos a la realidad que no queríamos aceptar y que habíamos negado, y nos damos cuenta, en el peor de los casos, que nos hemos quedado completamente fuera, y en el mejor de los casos, tenemos que aceptar que tenemos que realizar un esfuerzo extra para ponernos a la altura de la situación en ese momento.

 

Los seres humanos necesitamos comer cada día. Los seres humanos necesitamos también beber cada día, dormir cada día, y en definitiva realizar una serie de acciones de manera diaria o periódica para tener un buen estado de salud. De la misma manera, en atención no sólo a la realidad presente, sino también al futuro que ya estamos viendo que se avecina, debemos asumir el aprendizaje como otra de esas actividades que, diariamente, tenemos que realizar, de la misma manera que comemos, bebemos, o dormimos.

Y si adoptamos el aprendizaje como parte de nuestro día a día de forma natural, es cuando podremos estar constantemente actualizados al menos en el plano laboral, ya que probablemente no tenemos otra opción.

Please reload

Ensenyem,S.L. Todos los derechos reservados | info@ensenyem.es  | 963362060 (Valencia) | Aviso legal | Política Privacidad | Contrato de formación